lunes, 11 de junio de 2012

Grupo A. Polonia: Así juega

Anfitriona y comparsa




No arranca el fútbol polaco. Desde la época en los 70 y 80 de los Boniek, Lato o Smuda, el balompié patrio no ha vuelto a brillar ni en selección ni a nivel de clubes, pese al apreciable progreso económico que ha experimentado el país en la última década. Pero no por eso decae la ilusión de albergar una Euro en tu nación. Ilusión, mucha. Calidad, la justa.
Lo mejor que tiene el once del mencionado Franciszek Smuda, ahora seleccionador, es el principio y el final. En el inicio, hay dos porteros de categoría, ambos del Arsenal. Tanto Fabianski como Szczesny, el titular, garantizan buenas manos y experiencia en la élite, lo cual no es poco para una nación no sobrada de estrellas. Y el final está representado en un nombre, Robert Lewandowski, un ariete con mucha movilidad que pasa por ser el 9 de moda de la Bundesliga, con un puesto fijo en el once titular del Borussia Dortmund. Este equipo, el Borussia, nutre a la selección con otros titulares en la banda derecha: Piszczek, lateral, y Blaszczykowski, interior, aunque no siempre son fijos en la Bundesliga.
Por lo demás, de calidad no andan muy sobrados y hay pocos nombres reconocibles en este once. Obraniak, el buen centrocampista del Girondins, puede jugar por el centro o por la izquierda, su sitio natural, y le suele acompañar en la creación el experimentado Murawski (Rubin Kazan), partiendo todo en dos centrales con cierta trayectoria, como Perquis (Sochaux), francés de nacimiento y recientemente nacionalizado polaco, y Wasilewski, ya recuperado de su lesión y de larga trayectoria en el Anderlecht. Arriba, muchas veces Smuda opta por jugar con un solo punta, el susodicho Lewandowski.
Cualquier resultado que fuera pasar la primera fase o incluso ganar algún partido habría que considerarlo como de inmensa sorpresa. No corren buenos tiempos para el fútbol polaco. ¡Que vuelvan los ochenta!


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