Giovanni Trapattoni es (casi) garantía de éxito. Tras quedarse a las puertas del Mundial víctima de la mano de Henry, el ‘abuelo’ de la Euro –cumplirá 73 años el 17 de marzo, coincidiendo con San Patricio, patrón de Irlanda– devolvió a Eire a la máxima competición del Viejo Continente 24 años después.
Sellado el billete en la repesca ante Estonia, el técnico italiano, que acaba de renovar hasta 2014, sueña con llevar a ‘The Green Boys’ más allá de la Fase de Grupos por primera vez. Aunque sus números invitan a creer en un nuevo milagro –sólo suma dos derrotas en 24 partidos oficiales–, Irlanda aterriza en Polonia y Ucrania como una de las ‘Cenicientas’ del torneo.
La receta de ‘Il Trap’ es sencilla: ha sabido conjugar el juego directo británico –entre los convocados habituales sólo McGeady y Robbie Keane juegan fuera de las Islas– con el rigor defensivo del ‘catenaccio’. Given es un seguro en la meta. Aunque sufren en carrera, O’Shea, desplazado al lateral, Dunne y St Ledger son un seguro por alto. Ward, que ha relevado a Kilbane tras 66 internacionalidades consecutivas, da salida al equipo por la izquierda.
La brega de Andrews y Whelan se ha impuesto al prometedor Gibson en un centro del campo con problemas para crear. En las bandas, velocidad para salir a la contra: Duff, venido a menos, y el eléctrico McGeady, máximo asistente de Irlanda durante la clasificación (4). La zurda de seda de Hunt amenaza desde el banquillo.
Arriba, dependen en exceso de Robbie Keane, que con 53 goles es el Pichichi histórico. El ariete de Los Galaxy mantiene, aunque no intacto, su olfato para el gol y su espíritu combativo. Doyle, que hace las veces de 9 de referencia, parte como su pareja de baile, pero con Walters y Long al acecho.
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